19 de noviembre de 2011

Mi gorda atómica, capítulo duodécimo


Salió del baño y dijo:“Hace quince minutos que ya no estoy embarazada”.


Aquella noche dormimos muy juntitos, muy quietos, muy callados...
Y a las tres de la mañana y veinticinco me acercó a su mejilla y me dijo te amo.
La besé en la frente.
La llamé mi vida.
Y follamos, claro.

¿A qué huele el amor? ¿A mermelada?

Fueron días circulito.
Sin lobos.
Sin nada más que abril para nosotros.