29 de diciembre de 2011

Cuando me reencarne en lagartija y tú en pared, nada podrá separarnos


Tal vez si abro mi mente con un cortauñas

pueda asimilar que África es una bolsa de basura.
Mi profesora de inglés era una guarra.
¿Importa eso?
El semen resbalando por los azulejos del lavabo,
su boca ebria de rosas besando mi aún, imberbe pubis.

Parir de mi mente una galerna que ordene el universo
en determinados cubículos donde almacenar
todos los fracasos del hombre,
y como en una tienda de caramelos turcos,
probar el sabor del acero de una y de otra batalla y de uno y de otro,
mar de lágrimas, tal vez si todo yo,
me sostengo sobre la teoría de que existe el futuro como algo intangible pero cierto,
todo yo sea más fácil a partir de mañana.

No soy feliz.
Y cuanto más me abro, más se difumina entre las nubes la posibilidad,
de que todo esto sólo sea, una pesadilla.