4 de diciembre de 2011

Tesis


El poema:


Here mu tonto.
I am tu love y tú ¿qué cosa fai?
Venir borracho:
“Non opus.
Nom habeo pecuniam.
Nihil. Sic ego.”
Me tienes a mí.
¿No es suficiente?

He aquí entonces el análisis: Prffffffffffffffffffffffff.
Bueno, era una opción.
Pero tengo otra: ¿qué es un poema?
Mucho mejor: ¿qué coño es un poema?
Una patata sirve.
¿Sirve un poema?
¿Para qué?
Es un misterio.

Supongamos que sirve para algo.
Será por suponer, que es gratis...
Suponiendo eso, supersuponamos a esto:
¿y si no hay quien lo entienda, también sirve?
Mucho mejor: ¿y si no se entiende una mierda?
Supersupongamos a lo supuesto una supocisión más y supongamos,
que se entiende.
¿Y ahora?
¿Se come un poema?
¿Está bueno?
¿A qué sabe?

Otro ejemplo:

Amada amor amante mía...

¿Dónde radica la esencia del mensaje?
¿En que el tío se ha fumado cuatro porros
o
todo está en los puntos suspensivos?
Tal vez haya ciertos artificios que no alcanzo a entender.
Y la belleza,
sólo consista en dejarse abrazar por las palabras,
y después suspirar.