6 de enero de 2012

El luto de la flor de Jacaranda


Al próximo tío que quiera quitarme las bragas,

voy a decirle que me gusta escuchar a Kenny Rogers
mientras el sol me cuece un caracol en la barriga,
y que a los nueve,
quería ser mamá de todas las muñecas de mi cuarto.

¿Si te la chupo,
me sacarás a pasear todas las tardes?

Adóptame, hombre de a pie,
que quiero que me amen.
Pero quiero que sepas que palabras como, decepcionante,
sólo ocurren una vez en mi vida...

Me he resbalado en la bañera.
Nada grave.
Pensé, joder, casi me mato,
sin haber hecho los deberes de mañana.

Y entonces te he llamado.
Porque eres italiano.
Porque te llamas cerdo.
A veces, y otras,
te amo como el árbol la corteza.

Las llaves están bajo el felpudo y yo,
ya me he comido tres yogures de frambuesa
esperando a que la luz de la cocina derrame,
tu sombra por la casa.