5 de enero de 2012

Un barítono en la isla de java


¿Por qué sembrarte un maizal de tierra ocre en la pupila cuando puedo

llevarte de la mano a Groenlandia si tú quieres?

Poner el dedo en la llama de una vela.
Dejar que el viento nos meta los pelos en la boca.
Jugar con el desfribilador.
Reírnos hasta que la cocacola,
nos salga por la nariz.

Contarnos el final de las películas.
Follar entre los trapos sucios que a veces nos tiramos a la cara.
Decir: “He sido yo”, con la boca aún llena de crema de avellanas.
¿No hechas de menos estar atrincherada en el sofá?

Bajaré hasta el infierno si tú quieres,
a forjar una llave que lo abra, absolutamente todo.