13 de abril de 2012

Cruces, rayas, y una tila de naranjo


No sé que mierda es esta que me pasa.
Pero me gusta.

Hoy he estado a punto de matarme.
Ha caido, del cielo, una maceta con geranios.
He pensado en ti, ese último segundo.

O que te quiero es que me das sin que te pida.
Como sólo tú haces.
Conmigo.

O que la vida era un barco con sofá.
Que eramos piratas, sí, coño, piratas:
“¿Y cuánto de bonita y como?
¿Bonita tipo..., o tipo...?”.

Bonita de comerte con cuchillo y tenedor.

Soy todo polla para ti.
Y te amo.

No indescriptible ni álgida ni lúcida ni prócola ni fúlida,
y menos geométrica,
con formas tormentosas como un lunes al sol,
ni un filete de pez,
sino asquerosamente plácida y segura como si te hubieses fumado un caballo.

Ya no tenemos ética tu y yo ni distinguimos,
eso oscuro, dentro.