21 de abril de 2012

La princesa del pijamita rosa


“Diga la palabra Rododendro.
Eructe.
Y ahora tuerza a la derecha y camine hasta que un camión lo parta en dos.”

Pero escucho voces.

A veces voces rocas: “Eres gilipollas”.
Abruptas: “ Eres un moco en el culo del Universo”
Muy putas: “ Nunca serás nada”.

Otras muy lejos, lejos, muy lejos,
lejos de olvidarte,
de los ojos cerrados y la boca mordida,
de la lágrima gorda cayendo por el canto.
De ti.

“ Anémona”.
“Menhir”.

Dentro.
En mi cabeza.

Eras muy linda.
Todo coño,
y buenas intenciones.
Daban ganas de correrse en tu cara.

Lo más triste tus ojos, de ver el agua.

O voces como: “Has dado a luz una vaca”.
Dios mío. Una vaca.

Mientras tanto, muy lejos, Margaret se alisa el pelo en la ventana.