19 de mayo de 2012

Cosa y coso y la factura del taller


-Empieza tú Cosa.

-No, empiezas tú.

-Pero es que siempre empiezo yo ¿Por qué?

-Por si acaso.

-Bueno: a veces me gustaría, machacarte la cabeza con el mando de la tele.

-Ah....¿Y cuándo exactamente?

-Te toca.

-A veces...a veces... a veces...¿Pero cuándo? ¿Es por lo del coche?

-No es un coche, es un Camaro del 67, hay una gran diferencia entre un coche y un Camaro del 67, un coche es sólo un coche y un Camaro...

-A veces me pongo a mirar fotos nuestras, y en todas, estoy sonriendo.

-...es un Camaro, joder, hasta un niño lo entendería y en cambio...

-Y a veces, me gusta mirarte como si fuera la última vez.

-...tú...¿Cómo se puede estrellar un Camaro contra una farola? Un coche sí; pero un Camaro...Es como pisar las flores del jardín del Presidente o como follarse a tu hermana o como...

-A veces pienso en el hombre al que le estoy moviendo el azúcar del café, y todos los poros del cuerpo se me abren y un escalofrío todo me recorre desde los tobillos a la nuca, y pienso que te amo por tus manos tan brutas y tus dientes por toda mi barriga y mis tetas y mi espalda, y entro donde estás con tus cosas y te dejo el café sobre la mesa y te digo con los ojos que te estoy esperando en la cocina, con las piernas abiertas sobre el mármol.

-...¿Y en qué coño ibas pensando?

-Y a veces pienso en ti mientras conduzco.