17 de mayo de 2012

El astrolabio de Madame Dupont Clavier


¿Y si en el siniestro de tu mano escribes mi destino
-yo qué sé, de geometría-, y si?

Qué sé yo de de Siderias y colas de cometas y ni estrellas.

Yo sé de ombligos y de amarras.
De andamiajes contigo y de subirme al sobrecielo de tu boca de savia.

Sé de comerte el coño con un palillo chino,
y traerte, de la guerra, rosas rojas en el pecho.

Ni de la hora incierta de mi muerte ni del verbo mañana.
Ni sé de un día que termine en adiós,
ni en para siempre,
ni sé nada de nada,
que no sea contigo.

¿Y si tu esfera luminosa
-la que guardas debajo de la cama-,
decide de repente que te abrace y te apriete y te tuerza y te rompa en mil gritos
-como te gusta-,
en mil pedazos
-como tú quieres-,
una y otra vez y así hasta que?

Y qué sé yo si yo no sé,
ni ponerle nombre a eso que haces con los dedos de los pies.

Porque pareces que,
cuando me miras,
todo,
ya.
Que no te importa que revienten los planetas circundantes.
Que todo es.
Y que sólo en la palma de tu mano cabe el Mar
que tanto me soñé.