7 de junio de 2012

My Queen


Quería una mesa larga y ancha
con platos encima de cerámica blanca.
Una mesa de hombres y mujeres
manchados de carbón
-de yeso, de tierra, de sudor-,
y niños robustos como botas de montaña
metiendo la cuchara en el arroz, quería,
una
puta
vida.

Que las plantas crecieran en aquella ventana,
y en esta, y en la otra, que hubiera,
caracoles trepando los cristales, y lluvia, mucha lluvia contigo abrazados así,
así,
así...
lejos del mundo.

Sentarse en el sofá y meter la mano en una enorme caja de cartón llena de fotos.
Ver pelis malas.
De esas que te duermes, y aunque no haga frío, alguien te tapa.
Quedarse hasta muy tarde los domingos en la cama.
Follando claro. Entre migas de pan y de galletas.

En vez de tanta noche de agua y sal entre los labios.
De tanto lo podrido por dentro de los años.
De tanta gana de y de tanto nunca. Si alguna vez lo hubo.
De tanta piel sin manos
De nada que arrancarse,
ya.

De tanta niebla.