23 de junio de 2012

Que ahora o nunca


Mecerme al viento, vibrar como la cuerda de un piano, casi romperme.
Abrigar con las yemas la cúspide del trigo,
y amo casi todo donde casi todo es por defecto, amable.

No vivir con los puños cerrados.
Con los ojos vacíos.
Sin esperanza.

Amo aguzar la vista y otear las azoteas en busca de la nube perfecta-
y pensar que hubo un tiempo en el que sólo fui un cobarde-,
mientras en Babilonia suben las acciones de a ver quién jode a quién.
Advertir como ondea en la ventana la cortina
-la tele dice que es mentira, que no hubo tantos muertos-,
y esta luz a la caída de la tarde.

Abrirme paso entre tu curso delicioso de ámbar.
Saberte a oscuras.
Saberme ancla, y delirarte: “Dime que soy azul como un día nuevo”.
“Que huelo a Lirio”.
“Que nuestro siempre es siempre este".
"Que ahora o nunca".