27 de junio de 2012

What will you do with that?


¿Qué se puede esperar de una tía que marca pezuña por la calle?
Que va al baño con ipad.
Que ha visto Casablanca, ciento cuatro veces.
Estoy harto de escuchar esa canción.
Muérete Sam.

Le he clavado un hacha en la cabeza.
No ha sufrido más,
que todos estos años haciéndose la cera.
Para estar guapa.
¿Guapa?
Hubo noches en que no pude dormir
escuchando sus latidos de vaca,
sus babas de mulo cayendo en la almohada como brea,
sobre un sinfín de flores blancas.

La cortaré a pedazos.
Usaré bolsas de plástico.
Nadie va a ocuparse de mirar debajo del cerezo.
Plantaré encima apios.
O una caseta para perros.

Iré a Hawai.
O al bar de abajo.
Me fumaré un cigarro.
Y nunca más tendré que escuchar como susurra la gente:
“Mira que culo. Es increíble”.
Deberían haberla visto devorar helados,
sentada en su agujero del sofá.

“Bernard, ¿has visto la botella de Four Roses?”
Puta borracha.
Una vez se olvidó al niño en el colegio.
Cruzó la calle.
Se llamaba Carmichael.

Tal vez le escriba a Natalie.
Tenía una sonrisa preciosa, y sabía dónde estaba plutón.