25 de septiembre de 2012

Manolito mártir


Carolina me acaba de clavar la punta del lápiz por la espalda. Sólo tiene once años. Once años y una caja de lápices.
Sangro un poco. Se ríe.

-Perdóname...es que me dieron ganas; pero fue sin querer. ¿Decime, me perdonas?

Siempre la perdono. Es como mi novia; aunque ella le dice a todo el mundo que soy como su cosa, que no quiere novios, porque los novios no sirven para nada. Bueno, que me gusta Carolina.
Me gusta tanto que dejo que me haga de todo lo que quiera.

-Vale, te perdono.

Cada vez que la perdono, me da un beso. Quiero estar perdonándola toda mi vida.

-Manolito, o dejas de hablar en clase o te vas al pasillo.

-Sí señorita, es que a Carolina se le ha caído el lápiz y se lo estaba dando.

La señorita Ferreira, hace poco, me castigó a escribir cien veces “La palabra teta no se dice”. Es que mi padre es fontanero. Bueno, que es muy bruto, que es...es que quiere mucho a mi madre y en la cocina...y mi madre me dijo que eso eran las tetas, que todas las mujeres tenían, bueno, era una palabra nueva, y la señorita Ferreira dijo que “A ver, ¿qué palabra nueva habéis aprendido hoy en casa?”.

Cuando llegue a casa seguro que mi madre me pregunta que qué es eso de la espalda, que si ya me he roto algo otra vez en el recreo, y yo le voy a decir que sí, que eso, porque si le digo que ha sido Carolina ya no la dejará que venga más a casa a merendar.
Anda, una bolita de papel voladora.
Le ha dado a la maestra. Claro, para eso son las bolitas de papel voladoras, para darle a la maestra.

-Muy bonito, ¿quién ha sido?, porque si no ha sido nadie, pues ya sabéis lo que pasa.

Si no ha sido nadie es que hemos sido todos.

-Éste.

Carolina me está señalando con el dedo todo tieso.

-¿Tú le has visto Carolina? Mira que le voy a poner un castigo de los grandes.

-Que sí señorita, que yo lo he visto.

-Manolito, ven aquí.

Y voy, y me pregunta si he sido yo, y yo miro a Carolina y le digo a la señorita que no sé, que a lo mejor, y ella me dice que a lo mejor a lo mejor, me suspende matemáticas, porque por lo visto, a Manolito no le interesan las matemáticas, a Manolito lo que le interesa es andar haciendo el tonto. Qué tendrán que ver las matemáticas con lo que yo quiero a Carolina. Estos mayores todo el tiempo haciendo números.

-Carolina, un día no te voy a perdonar, te lo juro.

-Sí que me vas a perdonar, porque te gustan mis besos, que yo lo sé.

-Pero aunque me gusten tus besos un día no te voy a perdonar.