13 de octubre de 2012

Escuálido, no sé, como raro


Y va y se muere.
Hija de puta.
Y yo con estas manos. Tan vacías,
con estos ojos yertos como páramos,
y toda la vida por delante para nada.

Si acaso, deliraba- “¿Dónde va un hámster que gira en una rueda?
¿Y el clavo del que cuelga el cuadro?
¿No es?
¿Es sólo el cuadro?
¿Y la pared?
¿Qué
es
hermoso?"-, cuando dijo que sacara mi pañuelo.
Que lo agitara.
Que cuanto frío.
Que cuanto dentro.
Que adiós, amor, por todo y por tus años, de estar conmigo.

Y yo con estas ganas, de lo imposible y yo,
con este desperdicio de mañanas sin ti.