11 de noviembre de 2012

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...porque todos los tíos que se me han acercado sólo querían en realidad que mi cara bonita amaneciera en la almohada cada mañana. ¿Soy bonita? Yo no tengo la culpa. Soy más cosas que bonita. No quiero ser sólo bonita. Estudié bellas artes. Tengo un trabajo que me gusta. Mis portadas venden bien. Mejor que bien. Esta es la tercera trilogía que me encargan. No hay nadie que pinte las hadas como yo. No soy sólo bonita. Y Sé inglés. Y he estado en África. Y he vuelto. Y me cago en todos los tíos. Una cara bonita para correrse en ella. Para ir por la calle como un domador de caballos contigo a su lado como si fueras el último modelo de Ferrari. Soy más cosas. Soy todo lo demás.

-Tal vez no te haya encontrado la persona adecuada.

-¿Crees que alguien tiene que encontrarme?

-Es obvio. Te gustan las caricias. ¿Has visto esos, reportajes en la tele? Hay monitos que se pasan todo el día tocándose y abrazándose y hurgándose en los pelos los unos a los otros y...

-¿Y?

-Por mucho que te cagues en los tíos la verdad es que hace mucho que estás deseando que alguien te abrace. Que te abrace de verdad.

Grillos...grillos y silencio.

-¿No te molesta eso?

-A veces. Por la noche. Es una cosa aquí. Se mueve. Se mueve y duele. Hablo con él. Le digo que le he pintado de azul la habitación. Que he comprado una lampara que gira, y al girar, hace sombras en la pared, de peces de colores y sirenas.

-¿Cómo vas a llamarle?

-Me encanta girar.

-¿No lo sabes?

-¿Quieres que te enseñe a silbar?