6 de diciembre de 2012

¿Berlioz? No sé, por ahí


Gabardina color tierra, corbata a lo windsor y el pelo bordado con tabula raso, a lo retro, un espectáculo, verlo aparcar la bicicleta y con aquellos zapatos de charoles granas flotar por los charcos del miércoles santo. Es un canalla, pensé, un bucanero mayo de fieltro y un pertrecho de hombre, qué, no pensé si hasta las piernas me temblaron esperando el autobús. Y entonces la besó, sin saludarla sin, sin un hola cómo estás, ya llego tarde, lo sé, los misterios del tráfico, casi me mato, sin, una media sonrisa, sin un amago, no, así, en el centro mismísimo del jardín de su boca pintada a dos manos con fiebre carmesí, preciosa, toda ella azul, azul cobalto. Se ha congelado de puntillas. En blanco y negro. Medio muerta.

Mientras me voy a casa sola a freír el pescado.