1 de enero de 2013

No firmes nada


Si le cambiabas algo de sitio, lo notaba, y lo volvía a poner donde estaba. La primera vez siempre lo hacía sin decir nada, en cambio, si volvía a repetirse, muy serio, te advertía: “Esto es aquí”.
...o su actitud concerniera a que se había pasado la vida construyendo un paisaje donde se sentía seguro. El caso es que aquello era allí. Así que yo, también tenía mi sitio. Como cualquier otra cosa.
Pensaré en él cuando orine en la pared, borracha, donde fue el primer beso. Me cortaré el brazo. Nada de nombres. La tinta duele tanto.
Follaré con cualquiera.
Me compraré un sombrero.
Y dejaré que las cosas caigan donde quieran, por su propio peso.