10 de enero de 2013

¿Tengo gato?


Un día follamos en el Mar. Dentro del Mar. Le dije, te amo, mientras mi churra se metía en su almejita salada suavemente, como un pequeño submarino nuclear. Ella dijo, ay, y se abrazo a mi cuello. Flotaba, casi sin peso, como un barquito de papel en el océano.

“Si un día te me mueres, ¿quién me va a abrazar?”

La abrazo cada día desde entonces, que ya no está.

“Y si me muero yo, y si, y, ¿si me muero y tú no estás?”

Estoy. Estuve siempre, y siempre lo estaré.

Mi único siempre.