14 de febrero de 2013

Al trasluz, las arterias parecen fideos


Amar un horizonte de antenas parabólicas.
Una fila de hormigas.
El diente de un coyote, colgando del retrovisor.
Amar lo panadero, lo fucsio, lo ateniense,
la suburbia, el plasma y lo patente, blanquísimo,
del ojo de un pez.
Amar centígrado.
Amar inflando, globos terráqueos.

Amar el borde, con los dedos, de las copas.
Amar la semifusa del timbre de la puerta.
Los clicks del mousse, la mermelada.
Amar el cieno, los murciélagos, las ratas.
Amar lo hondo.
Lo negro.
Lo profundo.

Y amar al Mar como a ti mismo.
Y amar el diplodocus.
Y el fémur de los muertos. De cada uno de los muertos de este mundo.

Amarlo todo.

Desde el fango.