10 de febrero de 2013

Amarse del revés


Tal vez la gente escriba cosas con tiza en la pared;
en una servilleta de papel,
en los lavabos:
“Yo estuve cerca”.

¿Y qué?
Yo me follé una cabra en la cima del puto Himalaya.
Estuve.
Y la cabra también.

Si no miras atrás cuando explotan las bombas- como en la jungla de cristal-, es que estás acabado.

Ya no persigo la caricia perfecta.

Casi todo me importa una mierda.

Pero no me imagino la vida si Alice-
la e no se pronuncia-. Alice, la Iluminati.
La que me incuba.

Cerrad los ojos.
Suponed una pradera. Un árbol. Un columpio.

El viento.

Pues Alice no es así.

Es real como un filete de ternera.
Está gorda.
Tiene granos.
Suda.
Y ronca.

Pero yo no me imagino la vida sin Alice.
La única mujer que ha escrito con mi semen,
en el cristal de la ventana,
“quiero una galleta de coco”.

Mi Atlántida.


Love is the drug