8 de febrero de 2013

El mercader de Partagás


Porque sí, sin un motivo.
Así
ocurre
todo.

Por eso el pecho abierto, la emoción,
del primer beso.
Aquellas alas.

De repente.
Como todo lo que ocurre por amor. Que no se premedita.

Limpio.

Mi mano, tu mano, el calor.
Mi boca, tu cuello, la estela que deja el caracol.
Otro día la boca, el hígado, un pulmón.
La maleza, el tótem.
La gravedad
cero.

La licuefacción.

Por eso las medallas: Lucía. Pablito. Soledad.
Por eso el tiempo.
Las arrugas.
Los trozos.

La gente haciendo cuentas.
La cuenta de hospital.

Ese día.

Por eso ese hemisferio que quedó tras de ti.
El polvo.
Y luego el viento.

Llevándoselo todo.

Como ocurre lo cierto. Así, sin avisar.