22 de marzo de 2013

Algún día, todo ese horizonte será mío


Qué bonito es mi silencio.
Y a lo lejos tu risa.
Como gotas detrás de un cristal.
Mi silencio y el sol y las cosas que en la hierba, muy bajito,
se dicen las lombrices, mi silencio y el pío,
pío de los pájaros invisibles.
Mi silencio y mi padre mirándome a los ojos en el último momento.
Tan tibio todavía.
Tan pequeño.

Qué bonito yo sólo conmigo y mi silencio.
Tan ancho, tan pradera, tan vientre de ballena.
Tan dentro. Tanta costilla, tanto suspiro traicionero.
Mi silencio y los trenes marchándose sin mí.
Mi silencio y la luz,
de una mierda de bombilla,
donde hacerle un lacito a los fracasos.