19 de abril de 2013

Acábate, te lo suplico


Hoy he vuelto a pasar por aquél callejón donde estuve llorando,
como una tonta,
una hora y media por tu culpa.

Me he sentado en el mismo escalón.
He mirado la misma pared.
Sin siquiera morderme los labios, sin una sola lágrima.
Como si ya no tuviera corazón.

Por tu culpa.

Donde pinté que no te olvidaría han puesto una tienda de alimentos.
He entrado a comprar calabaza.
Tu nombre ya no está.
Todo te ha olvidado menos yo.

Por tu culpa.

Por tus ojos, lo oscuro,
y tan dentro de dentro, más al fondo, yo,
yo dibujada de azul ultramarino,
para siempre de peces naranjas.


Haydn