7 de abril de 2013

Cinemascope


A veces pienso que soy diferente. Pero no lo soy. Soy igual de cerdo que todos los demás hombres. Mataría por un dólar si fuera necesario. Me comería a mi padre si no hubiera otra cosa que llevarme a la boca. Mentiría por salvar la vida. De hecho mentiría por otro dólar. Bajo esta fachada se esconde el mismo monstruo que todos engendramos, tan dentro, cuando nos colamos en la cola del súper, cuando miramos a otro lado, cuando vemos los muertos por la tele, tan lejos de nosotros, mientras cenamos.
Sólo quiero ser feliz joder. ¿Por qué sufro tanto? ¿Y me atormento? ¿Y lloro? ¿Por qué lloro, si no soy diferente?
Y entonces me pregunto si es que yo, no sé vivir. Si soy idiota. Si eso se cura.
Si sólo se trata de pasarse por debajo de los huevos el orgullo, la honradez, la sinceridad, y toda esa mierda que al final no sirve para nada. Si no sé vivir y es más sencillo, sencillo como decir te amo mientras follas y no llamarla al día siguiente, sencillo como chivarte al jefe, sencillo como saltarse los semáforos, como observar un sólo dios verdadero, como desterrar de la memoria a los ancianos, como dejar la mierda de tu perro en la acera, como aparcar en doble fila, como irse sin pagar, sencillo, sencillo como echarle a otro la culpa.
Tengo que encontrarme.
No pienso vivir de rodillas más tiempo.