1 de abril de 2013

Como en un tobogán


Surgió de entre la hierba,
para aliviar todos mis síntomas con agua de curare:
el naufragio en los ojos, la tos del tabaco, mi boca donde asirse...
Le puse un nombre absurdo por no llamarlo amor.
Quienquiera que pasase por allí lo supondría:
“Acabarás viviendo en su bolsillo”.
De más allá del mar, de entre la hierba,
vino a comerse la merienda sentada en mis rodillas.
Me busca bajo el hábito la carne.
Me desabrocha.
No conoce el delito de la vergüenza propia.
Ni reconoce una frontera ni sus manos,
se detienen ante nada.

Brotó, sencillamente ante mis ojos.