14 de abril de 2013

Dreams


Begoña, de pequeña, quería ser princesa.
Es agente de bolsa.
No se ha casado.
Cada jueves va a alcohólicos anónimos.
Cada viernes,
vuelve a por Vodka al bar de Chen-Uan-Li.

Marta quería un barco.
De papel.
Y jugar en los charcos.
La chupa por seis francos.
Folla por diez.
A veces, cuando llueve,
llama a su hijo desde Francia,
y cuelga sin decir nada.

A Henry le gustaban las cometas.
Los aviones, los pájaros.
Vivir entre las nubes.
Muy, muy alto.
Tocar el sol, con las dos manos.
Trabaja en un centro comercial.
Tiene seis niños.
Un perro.
Dos gatos.
Y una maqueta a medio hacer desde hace años,
de un aeroplano.

Beltrán aún guarda en una caja cientos de cromos de gardenias,
tulipanes, jacintos...
Le encantaban las flores.
El olor de la tierra.
La brisa.
Lo atropelló un vollswaguen.
Ni siquiera paró.
Dejó sobre el asfalto,
una preciosa forma geométrica.

Martín, con cinco años, ya era astronauta.
Monique se vestía de enfermera,
y le daba a su muñeca de un jarabe con azúcar, y agua del grifo.
Julián toreaba de salón.
Julietta hacía castillos,
de cajas de cartón.

Yo sólo quería encontrarte.