16 de abril de 2013

Historia interactiva con final feliz o no


-Esos vaqueros te quedan de puta madre.

Catalina estaba sacando tabaco de la máquina cuando escuchó a sus espaldas aquella voz totalmente fuera de contexto. Se volvió, y efectivamente, aquel hijo de puta la estaba mirando como si fuera ganado, como a una vaca o un camello, a ella, que era una señora de los pies a la cabeza. Pero por algún motivo y aunque debía tener tan abiertos los ojos como platos soperos, sólo dijo: “ ¿Qué edad tienes?”.
Por algún motivo o porque el chico lo estaba diciendo tan en serio como que eran las tres de la tarde y aquello era el Sol.

-veintiuno. ¿Y tú? ¿No eres demasiado pequeña para ir sola por la calle?

Y por el mismo motivo siguió diciendo sólo cosas que en realidad una señora no debería estar diciendo:

-¿Sabes qué edad tengo?

Quiso añadir “pequeño y asqueroso sinverguenza”; pero de nuevo y por el mismo motivo de hecho totalmente incoherente no lo hizo, dedicándose en cambio a esperar una respuesta en cifras a la que estaba bastante acostumbrada, y que siempre, estaba por debajo de la realidad. Pero en vez de, el chico dijo “¿Cincuenta?”. Luego añadió: “Te invito a una cerveza”, y de una patada, corrió la silla a un lado para que ella se sentara.