29 de abril de 2013

¿Me pasas la sal?


-Te amo...

-¿Me amas como a una tortilla de tres huevos? ¿Me miras cuando duermo? ¿Cómo soy de bonita? ¿Más que la luna? Vale. Y...me harás masajes en los pies. En cada dedo. Uno por uno. Y...no sé, ya me inventaré más cosas. El caso es que no pares. De quererme digo. No me mires así. No hace falta que las hagas todas a la vez. ¿Te he dicho que me gustan las violetas? ¿No? Pues te lo digo: me gustan las violetas. Y además te lo repito: me gusssssssssssssstan las violetas. Para que no te olvides. Por que las cosas se te olvidan. Algunas. Me amas peroperoperopero. Ni recoges la mesa, ni limpias el baño. Y sacas la basura porque fumas. Bueno, y friegas. Pero mal. Vamos que al final friego yo. Y de poner la lavadora, ni hablamos. ¿Para qué te sirve la carrera? ¿Tú sabes cuánto me gustaba ese jersey? No lo sabes. Si lo supieras no te hubieras ni acercado a la lavadora. No sabes tantas cosas..., seguro que ya ni te acuerdas que me gustan las violetas.

-...pero no sé por qué.