26 de abril de 2013

Para ir a ningún sitio no necesitas nada


Veo las plumas de un vencejo,
caer sobre el sombrero de un turista.
Escucho las campanas de la iglesia a lo lejos. Como un barco.
Y mientras vivo una quimera de alacranes veo,
perros mojados en los ojos de la gente.
Perros sin dueño.
Perros en los ojos vacíos.
Y me ato con un hilo invisible y precioso a la tierra.

Tanto que sobra.

Tanto que falta.