5 de abril de 2013

Se me olvida respirar


La luna es una mierda de planeta. Seco como el cutis de un cadáver, de un silencio esquizofrénico, cuajado de agujeros y volcanes, sin aire, sin agua, y por lo tanto sin ranas ni caracoles. Un cenicero en medio del espacio. Una pelota de ping pong que brilla de prestado.
En cambio tu recuerdo jamás se apagará. Brillará por los siglos como un faro alejandrino, mientras me cuento arrugas y aprendo a jugar al dominó.
Las rosas, sí, las rosas son bonitas. Pero no como tú, que parabas un tren de reojo y tenías guardada en las bragas una flor de cerezo.

-Papá, vas a coger frío. Deja ya de regar las macetas y ven a tomarte las pastillas.