13 de abril de 2013

¿Ya han vuelto las oscuras golondrinas?


¿Cómo voy a bajarte la luna,
si me mareo cambiando una bombilla?
Y la verdad, prefiero regalarte bragas nuevas,
en vez de un ramo.
O zapatos.
O un paraguas.

¿Te acuerdas del gatito de la fábrica vieja?
¿Ese que tanto te gustaba?
Pues se ha muerto.
Lo ha pillado un camión.

Otra vez macarrones...
Es la tercera vez esta semana.
Bendita sea tu madre y la receta de los macarrones de tu madre.
Te quiero.
Te lo juro.

Pues no, no me he acordado, como hace tanto, casi veinte, tanto ya.
Pero mañana te compro un pez naranja,
para que le enseñes a decir: “Pepinillo, pepinillo, pepinillo”.
O una falda bonita, con flores, y una vaca.

Pero amor, si soy un oso.
Qué culpa tengo yo de que tú seas, una sirena.
¿Quién te calienta los pies cuando hace frío?
¿A quién le pegas la gripe?
¿Quién te prepara el Colacao?
Yo, el oso.

Y luego dices que no soy romántico.