28 de mayo de 2013

La nave


¿Te has enamorado alguna vez Klein- pregunta retórica-? Yo sí(de hecho ni siquiera era una pregunta): siempre de la misma.

-Supongo que es fácil tener como único amigo un osito de peluche. Supongo bien supongo. Sobre todo si tiene la boca cosida con hilo negro. Hace un día estupendo, por cierto, ahí fuera.

-¿No hay infierno en el país de las arañas?

-¿En serio creíste que podrías librarte de mí sólo porque me aplastaste con una zapatilla? Bonito funeral, lo reconozco, eso de la caja de cerillas flotando charco abajo hasta las alcantarillas.

-¿Eres inmortal?

-No, soy graduada en ciencias políticas. Entre otras cosas: un máster en psicología; un diploma de Harvard; un título de Marketing y gestión comercial, hablo seis idiomas; me concedieron tres becas; la patente del descompositor positrónico de palabras; toco el piano, y además, soy guapa.
Van a llamar a la puerta en cinco segundos.

-¿También eres adivina?

-Tengo mis contactos.

Pom pom pom.

-¿Quién es?

-Yo.

-¿Otra vez?

-Vengo de paisano.

El amor es muy astuto. Miro por debajo de la puerta.

-¿Eso son sandalias? ¿Vienes en sandalias? ¿Y tu traje de Armani?

-¿Abres?

-La contraseña.

-No me lo puedo creer... :“¿Tú tienes un Mar en la mirada?”.

Ñicccccccccccc.

-¿Qué quieres? Ya estoy bastante jodido. La eternidad sin ella es un coñazo. ¿Conoces a Marilú?

-Encantado.
Ha venido a verme tu ángel de la guarda. Estaba realmente preocupado por ti.

-¿Lucas?

-Ya sé ya sé. Lucas no ha sido precisamente un ejemplo de...

-¿Sabes que estaba haciendo mientras me partían la cara en aquel callejón? Follándose un tío con pelos en el culo en el cuarto oscuro de una discoteca para moteros.

-Nadie es perfecto. Te aprecia, en serio. He venido a ayudarte.

-¿Te la chupó?

-Mira tío, medio mundo está deseando que llame a su puerta, y sin embargo estoy aquí, hablando con un tipo al que le he dado tantas oportunidades que podría ser mi socio en este negocio. ¿Por qué no pones un poco de tu parte?

-Fuiste tú el que me metió en esta mierda.

-Pero no fui yo quien la cagó con ella. Aún así, reconozco que fui bastante hijo de puta. ¿No era preciosa? Sí, tal vez me equivoqué. No estabas preparado.

-Nadie está preparado para que la persona que amas se muera entre tus brazos.

-No murió entre tus brazos hombre, crece, la dejaste marchar.
En fin, tengo que irme. Dentro de este sobre hay una dirección. Si alguien se entera, estoy jodido, tengo una reputación que mantener, ya sabes, no puedo ir por ahí concediendo favores, como si fuera un hada.

-No quiero nada de ti. Menos de ti. Nunca más de ti.

-Te están esperando. Sólo estarán en la ciudad una semana. Diles que vas de mi parte.

Ñicccccccccc...¡Plam!

Cuando rasgo el sobre puedo oler a mandarinas.


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