17 de junio de 2013

En busca de Ukabuca 2


El olor de los trenes...



No me importaría vivir en un tren. Un tren que diera vueltas y vueltas alrededor del mundo una y otra vez, y que parara en cada estación lo justo para comprar tabaco, tomar un café, pisar tierra firme sólo el tiempo suficiente, y volver a tu asiento a ver pasar por la ventanilla las manadas de postes eléctricos hacia el sur.



Hacia la grandes praderas de girasoles.




Los últimos indicios-encontrados dentro de una caja de galletas-, me remiten a un punto concreto en el mapa, azul, materno e infinito, donde primero he de encontrar-según dice aquí-, la piedra brújula, un mineral con la extraña condición de señalar lo más recóndito, aunque no lo quieras ver.
El Dalai me habló de ella cuando fui a buscar respuestas al Himalaya y me llamó estúpido: “Aquí sólo hay nieve. Nieve y cabras”.

“Cuando llegues a la orilla, habla con el farero-me ha dicho el maquinista-. Sabe mucho de muchas cosas”.

¿Y de piedras?

“De piedras no lo sé; pero sabe hablar con las ballenas. Y hacer pajaritas de papel que vuelan de verdad, como Pinocho. A lo mejor sabe de piedras”.

“Próxima estación...”




Ya no me acordaba de cómo se refleja la luna en el agua.

2 comentarios:

  1. No sé dónde puede quedar Ubauka porque no soy maquinista...pero me recuerda mucho aun país que visité una vez...era un pais un tanto movidito, nunca se quedaba quieto, no podía estarse quieto en ningún sitio...por eso no tenía gobierno, porque era ingobernable, nunca se sabía cuántos habitantes había a quienes cobrarles impuestos o detenerlos, no podía tener fronteras porque estas cambiaba de lugar un día sí y otro también... de hecho, a veces te tomabas un café en una de sus agradables cafeterias en una terraza mirando la montaña, ibas un momento al baño y al volver, estabas en la playa... era un país pa ir...pero era muy difícil quedarse... espero que tú lo consigas

    ResponderEliminar
  2. ¿Mejias?

    Bonita historia. Mira, ya ves, aquí, en casa, se están juntando las hambres y las ganas de comer. Gente guapa. Ven más a menudo. Y trae tortilla. O pescaito frito o algún verso.

    Abrazote.

    ResponderEliminar