27 de junio de 2013

La honra de los hijos bastardos


Que si se nos cae la baba viendo amaneceres.
Que si flotamos como globos.
Que si sólo comemos pétalos de rosa.
Que si llevamos siempre el corazón por los tobillos.

La próxima vez que me llames poeta...

Follo como un hijo de puta.
Como con las manos.
He visto una francesa volarse la tapa de los sesos y he dormido en los cajeros automáticos.
He fracasado.
Todas las veces.

Pero un día tendré tantas leyendas escritas con tinta en mi cuerpo,
que el día que me muera todo el mundo sabrá quién he sido.

La próxima vez que me llames poeta, dímelo a la cara.