7 de junio de 2013

Pétalos


Abro la puerta del zaguán de tu casa
y tu olor, a alhama en flor,
acude a lamerme como un perro chico la cara y con el rabo,
me cuenta que me estás esperando donde se acaban el patio y los helechos,
y empieza el feudo de la muy señora madre tuya Doña Paula.

A mi paso se abren los claveles y en el ala del sombrero
se me posa un mirlo blanco
que me dice que te diga que te quiero:
“A las buenas de Dios señora Paula … Consuelo”.
Y toda tú, Consuelo detrás del abanico,
te meces como un campo de trigo.

Miramos un rato las hormigas,
hablamos, del tiempo y la Segunda República,
esperamos a que suenen las campanas de la Iglesia
-“Date prisa, date prisa”-,
y en lo que tarda la muy señora madre tuya Doña Paula
en ponerse la pamela de ir a misa,
te robo un beso
-“Que viene, que viene”-,
y me lo pongo en la solapa.


Betty Blue