28 de junio de 2013

Todo polinomio de una variable no constante con coeficientes complejos tiene una raíz compleja, es decir, existe un número complejo que evaluado en el polinomio da cero.


¿Sabes qué
(por supuesto que no),
amor mío?: tú ya no existes.

Con por supuesto,
quiero decir inevitablemente.

Existe el día tal (me acuerdo todavía) del mes de los monzones, negra,
año pum pum que se me sale el corazón, puaj, puaj, puaj.
La noche aquella-
sí coño, casi me cago encima,
del miedo que me daba caerme en lo profundo,
para siempre,
de tus ojos de vaca-.
¿Te acuerdas que llovía?
Mentirosa. No te acuerdas.
Bueno, que íbamos debajo de un paraguas.
Y yo te dije: “te amo tanto...”, y tú dijiste: “Mira, una hormiga”.
Follamos en el parque. Donde te dio la gana.
Encima de los charcos.
Como batracios.
Sin saber nuestros nombres.

La luz se hizo a menos veinte.
Lucía un día espléndido.

Pero ya no eras tú.

Te llamabas Camila, y tenías un puesto de mangos en la plaza,
junto al ayuntamiento.