11 de agosto de 2013

Los siete se enganchan a la carne como anzuelos


“Si le vuelves a poner la mano encima, te mataré.”
Así fue como murió mi padre.
Definitivamente.

Pero mi padre era otras cosas.
Era los reyes magos.
El autobús a la playa los domingos de verano.
La bicicleta roja.
Las naranjas, los helados, la feria.
Era las manos que me alzaron al caballo,
por primera vez,
de un tiovivo.

Y le echo de menos.