23 de agosto de 2013

Reserva del 64


Y si te te té,
tan tán, 
muy muy,
todo es lo suficientmente hermoso como para ser posible

Nunca has sido una sirena, ya lo sé.
Pero me escuchas cuando hablo.
Aunque nunca me entiendes.
Y aún sigues aquí.
Conmigo.
Un hombre de a pie.
Un globo.
Un globo rojo
-no me sueltes. Daría cualquier cosa por un minuto más,
contigo-.

Y no lo entiendo.

Yo porque no hace frío.
Por el agua.
Por tus besos de vaca.

Llámalo como quieras.

Es amor.

Aunque tampoco lo entiendo.

Tal vez sólo deberíamos dejar que la marea nos meciera, nos llevara donde late.

Tal vez precipitarnos al vacío.
El uno del otro hasta lo hondo.
Donde la luz.
Donde late.
Donde late.

Y remar.