23 de agosto de 2013

Voy a plantar una farola en el jardín


No seré tu siamés ni un gato que te arrulle los tobillos.
Pero seré un bebé de cabra, mamando de tus tetas miel de abejas.
Te lo explico: me encantas tus tetas.
Porque están pegadas a ti y saben a ti y tienen esas aureolas rosadas
y perfectamente redondas.
No tiene nada que ver con Freud.
Es que soy así de cerdo.

Ni tampoco tu esclavo.
Ni tú mi concubina.
Será el café por la mañana y los pies por debajo de la mesa.
O ir a Groenlandia.
Y volver a las diez, y quitarte las bragas, y masticarte.

No seremos simétricos.
No habrá medallas.
Y si alguna vez duermo en el sofá, será porque ya no te amo.

Sólo tienes que agarrar bien la cuerda.
Te lo explico: ¿no ves que soy una cometa?

Así no,
cierra los ojos.