17 de octubre de 2013

Todo es malva


Imagino tu preciosa piel ardiendo.
Derritiéndose como una vela.
Imagino tus pestañas. Incandescentes.
Imagino tus huesos crujiendo.
El calor.
Las cenizas, el viento...
El olor a cajones vacíos.
Un sólo plato.
Tic tac.
Tic tac.
La cama rota. Por la mitad.
La vida en blanco y negro.
El frío.
Y todo esperando a que yo de el primer paso.
Sin ti.

Imagino la corriente eléctrica,
atravesando tus costillas.
El olor.
Las moscas.
Imagino ciento de bacterias devorándote,
un coche de frente,
un aerolito que cae del espacio,
que te atragantas con una aceituna que, ay ay ay,
que te caes de un quinto.

Que ya no estás.

Por eso te he besado, dices tú, como si fuera esta noche la última vez.