23 de octubre de 2013

Un leopardo en la cocina


Hoy me ha preguntado que por qué la quiero.
He hecho una lista.

Lee, le he dicho, hija de puta.

Cosa número ciento treinta y siete: aunque te caigas a trozos,
siempre estás sonriendo.
Yo creo que te vas a morir sonriendo.

Cosa número Pi: tus manos.
Con todos sus deditos.
Qué sólo estoy sin tus manos, que frío sin tus manos.
Que miedo.

Cosa mil seiscientos dieciocho: tus tetas. Las dos.
Y una cucharita.

Cosa diecinueve: me encanta darte puñaladas traperas.
Bocados en el cuello que te duren un mes.
Hacerte cosquillas en la barriga hasta que casi te meas encima.
Echarte sal en el café.
Quitarte dinero del bolso.
Darte por el culo con que quiero un pato.
Porque quiero un pato.
Que haga cuack cuack.
Y a veces te cogería en brazos y te daría vueltas y vueltas hasta que
perdieras el conocimiento, pero,
estás muy gorda.

Es que tenía decimales.

Cosa treinta: porque estoy seguro de que al final,
me vas a dejar tener un pato.
Porque me quieres mucho.
Eso dices.
Todas las noches.
Luego te das la vuelta y te olvidas de mí.

Cosa en números romanos: XXX.
Con la luz encendida.
Con un fuego en las bragas.
Sin conservantes,
sin pedirme que pare,
hasta que no revientes como una granada.

La lista es muy larga.
Usé papel del váter.
Dos rollos.
Seguro que esta noche, me la chupa.