28 de noviembre de 2013

Harmónico


-¿Frío? Frío en Alaska. A cuatro inviernos bajo cero.

-Y...¿qué es eso de que cuál es tu papel en esta empresa?

-¿Eso somos? ¿Una empresa?

-Pues sí- “me ahorraré el que lo sepas”-, eso somos, una empresa productura de bla bla y bla y por lo tanto...tecnología punta...bla bla...besos de tijera bla bla bla...hacernos viejitos bla bla bla...tú...bla bla...yo...envasado al vacío y...

-Coño, podríamos exportar tanto amor, ya sabes, mucha pasta y...

-Tu papel es que te dejes dar besitos. Que te pongas todo lo que te compro. Que te comas todo lo que te hago. Que veas crecer la higuera. Tu papel es volar, como un pájaro, y atravesar las nubes y traerme en el pico todos las cosas bonitas que te encuentras por ahí, y ponerlas aquí, en mi nido, tu papel, es calentarme los pies por la noche en la cama, y mandarme emoticonos con formas de globo, de cometas, corazón. Que cuál es tu papel...si fueras más tonto, tendrías un oscar en el baño.

-Un león, coño, un león está en la selva y ¿no? En la selva y va y le entra hambre y zas, se zampa una gacela, al carajo, ya no tengo hambre porque me acabo de comer una gacela entera yo solo, que soy un puto león. Y luego se acuesta la siesta. Y cuando se levanta se folla a la primera leona que pasa por allí y seguramente, si hubiera un bar cerca luego se tomaría una copita. Pero el ser humano...hormonas, eso es, es, como si estuviésemos programados, única, y exclusivamente, para que nuestra única meta a nuestro paso por la vida sea perpetuar la especie. Prefiero no saber para qué. Me gustaría ser un león. A veces. Pero sabes, te amo y he decidido ser tu tamagochi el resto de mi vida. Porque me gustan tus manos cuando dicen, y la tortilla de patatas y la forma en que archivas, alfabéticamente, cada vez que te miro mi azul en tu cabeza.

-Ah...