19 de noviembre de 2013

Sinceramente tuyo


-A veces sueño que soy devorado por dentro por millones de arañitas.

-¿Y cómo sabes que son arañitas?

-Porque siento sus patitas.
Me gustaría, sabes, tener una máquina que traspasara lo que veo a tu cabeza, lo que huelo, lo que me erizo, lo que lo que y lo que y todas esas cosas que tú me preguntas, que si que si, que cómo es posible, que estoy muy loco. Pero no la tengo. Aunque creo que si la tuviera la enchufaría al cerebro de la gente, de cualquiera, de quién más da, para que viera como en el vuelo de una hoja de papel habita la belleza y como de hermosas y frágiles son las patas de los pájaros y qué bravo es un mar celoso y qué altas las olas del amor y cuánto echan de menos los muertos el oxigeno y como el tiempo pasa para no volver y la importancia, de vivir con los ojos muy abiertos.

-Yo te quiero loco.

-Yo te quiero tibia.
Cuando te como el coño no pienso en otra cosa. Cierro los ojos, saco la lengua, y bailo. No me acuerdo de las hostias que me daba mi padre. No escucho el ruido de las bombas. Tu coño huele a hierba recién cortada. En tu coño me olvido. Y juraría que soy feliz. Entigo se está como en el agua.