31 de diciembre de 2013

Plusmarca y yo, un individuo


No cada noche me acuesto pensando en si he sido lo suficientemente justo con mi entorno-aunque la vida no sea justa-, a veces, ni siquiera me acuerdo de otra cosa que de sólo de mí. Pero cuando no soy tan egoísta, dibujo en el techo de la habitación con mi puta mente todas las cagadas que he podido evitar a lo largo del día y no me ha salido de los cojones porque estoy tan ¿genéticamente? convencido y predispuesto a ser yo mismo, que ser yo mismo es demasiado complicado. O lo que es lo mismo, cansa. Cansa ver llorar, cansa mirar hacia otro lado, cansa no hacer nada,...y un día, como un boomerang, toda esa mierda se vuelve contra ti. Y quieres tirarte por una ventana. Pero de eso hace tanto.
Ayer vi a los lobos. Golpeaban los cristales. Se fueron, se perdieron en la oscuridad, con el rabo entre las piernas, mientras yo le echaba azúcar en el té, y se lo ofrecía, y pensaba en qué bonito son sus ojos-con tantas cosas dentro- y en que lo estoy haciendo bien. 
Lo sé porque duele. O convertirse en mariposa. 
A veces quisiera ser un globo. No sentir nada excepto el viento elevándome en el cielo cada vez más alto, cada vez más lejos De todo. Donde no escuche la palabra cobarde apuñalándome la espalda.
Pero ella se merece mucho más, y menos yo.
Lo sé porque cada pájaro que se poso en la palma de mi mano, fue para advertirme de que un día mis sueños se harían realidad.