30 de mayo de 2013

Abril sin abril


Tras la lluvia volvimos a casa descalzos de la mano por la hierba y justo antes,
de que el sol se ocultara en la colina roja,
se puso en movimiento la perfecta maquinaria del amor.
Un sólo beso y el mundo había cambiado por completo.
Nada estaba en su sitio. Todo tenía otro color,
que nunca habíamos visto.
Pusieras la emisora que pusieras,
todas las canciones hablaban de gaviotas, de flores, de farolas.
Las horas para verte eran planetas,
a miles de años luz de tu portal.
Los minutos aceite,
y a partir de las siete, los sábados de allá,
cada segundo, mía, en la fila de atrás.

Ahora estás gorda.
Te faltan dientes.
No te afeitas las piernas.
Ya no te quiero.

Hace tanto que ya no te quiero.


28 de mayo de 2013

Estoy harto de cagar mariposas


Soy un tipo mediocre.
Uso ropa barata.
Escribo con dos dedos.
Este y este.
¿A quién esperabas? ¿A Sócrates?

Mi musa tiene celulitis.
Me drogo.
Ni siquiera reciclo.
Y yo solo, soy capaz de destruirlo todo.

...y cómo cae la luz a chorros por las cosas.
¿Qué no amar bajo esta luz cobriza?
Pero no quiero saber nada de ti.
Sólo comerte el coño con los ojos abiertos.
Nada de fechas ni nombres ni palabras.
La carne sólo.
Sólo la hambre.

Sin heridas ni balas.
Sin cementerios.
Sin nadie a quien volver.


La nave


¿Te has enamorado alguna vez Klein- pregunta retórica-? Yo sí(de hecho ni siquiera era una pregunta): siempre de la misma.

-Supongo que es fácil tener como único amigo un osito de peluche. Supongo bien supongo. Sobre todo si tiene la boca cosida con hilo negro. Hace un día estupendo, por cierto, ahí fuera.

-¿No hay infierno en el país de las arañas?

-¿En serio creíste que podrías librarte de mí sólo porque me aplastaste con una zapatilla? Bonito funeral, lo reconozco, eso de la caja de cerillas flotando charco abajo hasta las alcantarillas.

-¿Eres inmortal?

-No, soy graduada en ciencias políticas. Entre otras cosas: un máster en psicología; un diploma de Harvard; un título de Marketing y gestión comercial, hablo seis idiomas; me concedieron tres becas; la patente del descompositor positrónico de palabras; toco el piano, y además, soy guapa.
Van a llamar a la puerta en cinco segundos.

-¿También eres adivina?

-Tengo mis contactos.

Pom pom pom.

-¿Quién es?

-Yo.

-¿Otra vez?

-Vengo de paisano.

El amor es muy astuto. Miro por debajo de la puerta.

-¿Eso son sandalias? ¿Vienes en sandalias? ¿Y tu traje de Armani?

-¿Abres?

-La contraseña.

-No me lo puedo creer... :“¿Tú tienes un Mar en la mirada?”.

Ñicccccccccccc.

-¿Qué quieres? Ya estoy bastante jodido. La eternidad sin ella es un coñazo. ¿Conoces a Marilú?

-Encantado.
Ha venido a verme tu ángel de la guarda. Estaba realmente preocupado por ti.

-¿Lucas?

-Ya sé ya sé. Lucas no ha sido precisamente un ejemplo de...

-¿Sabes que estaba haciendo mientras me partían la cara en aquel callejón? Follándose un tío con pelos en el culo en el cuarto oscuro de una discoteca para moteros.

-Nadie es perfecto. Te aprecia, en serio. He venido a ayudarte.

-¿Te la chupó?

-Mira tío, medio mundo está deseando que llame a su puerta, y sin embargo estoy aquí, hablando con un tipo al que le he dado tantas oportunidades que podría ser mi socio en este negocio. ¿Por qué no pones un poco de tu parte?

-Fuiste tú el que me metió en esta mierda.

-Pero no fui yo quien la cagó con ella. Aún así, reconozco que fui bastante hijo de puta. ¿No era preciosa? Sí, tal vez me equivoqué. No estabas preparado.

-Nadie está preparado para que la persona que amas se muera entre tus brazos.

-No murió entre tus brazos hombre, crece, la dejaste marchar.
En fin, tengo que irme. Dentro de este sobre hay una dirección. Si alguien se entera, estoy jodido, tengo una reputación que mantener, ya sabes, no puedo ir por ahí concediendo favores, como si fuera un hada.

-No quiero nada de ti. Menos de ti. Nunca más de ti.

-Te están esperando. Sólo estarán en la ciudad una semana. Diles que vas de mi parte.

Ñicccccccccc...¡Plam!

Cuando rasgo el sobre puedo oler a mandarinas.


26 de mayo de 2013

Te estoy apuntando por debajo de la mesa


-Cuando dices que vas a ayudarme a cocinar ¿a qué te refieres exactamente?

-¿Qué estoy haciendo mal?

-Todo. Hay más patata en las cáscaras de las patatas que en lo que te queda de la patata. ¿Y esto qué es?

-Una rosa.

-Una rosa con el único tomate que había en la nevera para las lentejas. ¿No ponen nada en la tele?

-¿Me estás echando?

-Mira, hay cosas que haces muy bien, por ejemplo: follarme viva. Y hay otras, que haces fatal.

-Y tú todo lo haces bien.

-Yo no me he comportado como un cerdo...

-Te he dicho que fue sin querer Carolina. Veintiuna veces.

-Me encantaba ese jersey. No había otro en el mundo igual. Tan calentito. Tan...no me lo creo. Eres un cabrón y lo has hecho queriendo. Parecía una rata mojada. Y, no sé, si la lana sufre ¿sabes?; pero si a mí me meten en la lavadora a noventa grados, me despellejo. ¿Es por lo del sábado? Seguro que es por lo del sábado.

-Carolina...

-¿Tú me vas a querer siempre?

-...vamos a un chino...

-Vi como ponían a mi hijo en un cacharrito de acero inoxidable. Era como un ratón. Como un pájaro muerto.

-...y después nos comemos un helado.

-Es como tener un hueco enorme ahí dentro, un hambre, y todo, pesa tanto. No me apetece cocinar...por qué...no vamos a un chino y luego nos comemos un helado.

Que todo lo puedes


Cuántos planetas y tan grandes y tú
-y tantos, y qué antiguos, de cuando no había tiempo-, y tú,
cantando para siempres, cuando tal vez,
este sea el último segundo que nos sobre.

Subamos el colchón a la azotea.
Un disco de Chet Baker.
Follemos bajo las estrellas.
Ahora.
Esta noche.

Sin facturas ni colas del paro ni cortes de luz ni pan de antes de ayer.

Sin un pie sobre el pecho.


25 de mayo de 2013

Te debo un verbo raro


La única ventana de la única y no tan enorme habitación de aquella casa de alquiler en un piso segundo justo al lado de la iglesia había sido construida a unos aproximadamente veinte centímetros del parquet, así que uno podía sentarse en el suelo y apoyar la barbilla en las rodillas mientras veía caer la nieve fuera en la calle.
Chloé tenía el alfeizar repleto de macetas y de nogmos. Había tomates pequeños como narices de payaso y pimientos rojos, truchas, pájaros ave y dinosaurios tropicales, todos bailando música céltica cogidos de la mano, como los caballitos de una noria de barrio.
Dibujábamos monos, monos colgando de lianas y un río y a veces mariposas, con una caja preciosa de acuarelas, sobre una tabla apostada en una pila de libros en inglés que nadie nunca había leído. Luego los clavábamos en las paredes con chinchetas de colores y nos quedábamos a ver la tele hasta muy tarde, comiendo golosinas y chocolate y latas de cola, galletas, o helado. Si se quedaba dormida en mi regazo la levantaba del sofá como a una pluma y la llevaba flotando a la cama.

Cuando nieva el silencio se te mete en la sangre. Por mucho que grites que la quieres, tu voz tropieza, se arrodilla, y se hunde en la nieve.
“Los médicos han dicho...los médicos...los médicos...”
Siempre que nevaba quería regalarle otro pañuelo.
Uno que había visto de lunares, azules y blancos.


24 de mayo de 2013

The secret


He perdido mi gorra.
Mi gorra de los Yankees.

Me he comprado otra.

Floración


Recordaré las manos pequeñas como ratones de mi hijo frotándome la barba.
Recordaré a mi madre llorando por mi padre como en una telenovela colombiana.
Recordaré la luz. No hay nada más hermoso que la luz.

Recordaré el arroyo donde metí los pies;
las veces que miré por la ventana;
las cartas de Marie;
Las hojas muertas;
los delfines.

Los bocadillos de atún y de tomate, las verbenas;
el malva de las nubes, el olor a maceta, el vino tinto.
Recordaré la lluvia, las farolas, los trenes...
La hierba, el musgo, el liquen, las lombrices.

Recordaré el olor a mermelada del amor,
las películas malas,
aquellas canciones.

Pero no miraré hacia atrás cuando me muera, ni una sola vez.

22 de mayo de 2013

Sugar in the oil


Si vives lo suficiente, llega un momento en el que te preguntas qué has hecho con tu vida, y qué vas a hacer con el resto de ella. La pregunta no es qué quieres; si no qué necesitas. Y lo sabes. Te miras de arriba a abajo y observas tus piernas y tus manos y te tocas el pecho y late y tu piel está tibia y hay un techo sobre ti y hasta tienes tabaco en el bolsillo.
Y entonces te acuerdas de su nombre. De cómo la llamabas, mi vida.

Quieres que vuelva. Lo necesitas.

Quieres que entre de nuevo por la puerta llamándote idiota, porque te has dejado las llaves puestas y podía haber entrado cualquiera y ay ay ay qué susto si a ti, me pasara algo ay ay ay, idiota, idiota, idiota. Y le brotaban dos canicas de los ojos, que caían sobre el fregadero mientras se quitaba los zapatos.

Llevo toda la mañana haciendo números. Y no va a volver.

La siguiente pregunta es hasta cuándo.

Eso es muy lejos, así que usas el plan B: viajar en el tiempo.

Volver a Belgrado, a las tres de la tarde y esperar bajo un paraguas a que salga del trabajo para decírselo: “¿Quieres casarte conmigo?”.
Comernos un helado.
Y hacer anillos de papel con una servilleta.

La vida me ofrece cada día mil motivos para seguir adelante; pero lo cierto es que me basta con saber, que la tuve entre mis brazos.

20 de mayo de 2013

Biomasa


¿Te acuerdas de la hierba donde pastamos juntos?
Pues sigue aquí. Tan verde. Sin nosotros.

¿Te acuerdas de las nubes, de todas esas nubes,
con forma de elefante?
Pues ahora son jirafas. Y mañana quién sabe. Tal vez,
rinocerontes.

Pero he creído desde lejos que aquel árbol eras tú,
con los brazos abiertos.

18 de mayo de 2013

Vía Moretto


Benita San Siro era la mujer más bonita del pueblo,hasta tal punto, que todas las demás, todas las noches, rezaban antes de dormir una plegaria a la virgen del Simún, a ver si podía ser, que a la Benita se la llevara un viento lejos lejos lejos y a los chicos les diera por mirar a otro lado que no fuera: el culo hecatombe de la hija del herrero; las piernas, como columnas dóricas de la hija del herrero, interminables; los hermosos tobillos sosteniendo todo aquello de la hija del herrero; el pelo suelto, dorado y luminoso, flotando en el ...manifestándose; el ritmo en las caderas, el suave balanceo de sus hombros, cada paso, la Benita, hija de puta, que tenía copado el territorio de palomos, sólo con asomarse a la ventana.
Y además era lista. No miraba a ninguno.
O era muy tonta, porque hasta habían venido a verla hombres desde la mismísima ciudad, con muchísimo dinero.

Por las tardes se escuchaba piar a los pájaros sobre entre las nubes, muchísimos, todos esbeltos y magníficos, mencionando su nombre con el pico, mientras marcando círculos con-céntricos en el cielo, comían mosquitos.
Por las tardes, un nutrido grupo de muchachos iba a hacer cola sólo para verla, apostándose, bien en farolas o barandas, o barquitos de papel con la vaga esperanza de que la Benita asomara su perfil por la ventana.
A veces, por la tarde, Benita se asomaba.
Y entonces era mayo, de repente, aunque fuera septiembre, y bajaba al jardín, y de repente, como mayo, todo era ropa limpia, blanca, y corales, y una playa azul turquesa, en lontananza. Y entonces se ponía a caminar, y todos los centauros del desierto, se arrodillaban a escuchar en el asfalto cada uno de sus pasos sobre la tierra húmeda del patio.
Porque nadie suspiraba como ella. Bajo el naranjo.

Dicen que la Benita mataba los gatos desde lejos, cuando era chica, sólo con mirarlos.

14 de mayo de 2013

Tacones en la arena


-No se puede pasar.

-Pero si acaba de entrar dos tías...Tengo que ver a mi novia. Y está ahí dentro.

-Ya lo sé. Por eso no vas a entrar. ¿Tú novia es rubia no?

-Pues sí pero...

-¿Y tiene la boca pintada de rojo?

-De rojo pamengué.

-¿Y lleva un traje rosa?

-Rosa palenque.

-¿Y se llama Colette?

-Con dos t.

-Pues me ha dicho que si aparecía por aquí un tipo con una camisa de tulipanes blancos, no le dejara entrar porque era un hijo de puta que la había dejado tirada en el peor momento de su vida.

-¿Te ha dicho eso?

-Y que si te ponías pesado te partiera la cara.

-¿Y te lo has creído?

-Estaba llorando.

-¿Mucho?

-Como una loca.

13 de mayo de 2013

Gratia plena


He remado a tu orilla tantas veces que mi barca,
mueve el rabo al verte.
Atracar en tu lecho, atar un cabo a tu noray y quedarme dormido a barlovento,
sobre tu pecho,
mientras mi barca canta un fado de cuadernas y aparejos.

Y tantas que, de veces, mi barca sabe ir sola y cuando vuelve,
trae en en el mástil de bandera tu vestido.
El de lunares.
El júpiter de organza, aquel brocado,
con estrellas de mar y con encajes, de espuma blanca.
Tu vestido azul tu, pirueta, tu traje de ir descalza por la arena,
contando caracolas porque sí.

12 de mayo de 2013

¿Cuánto pesa nada?


Pero he conseguido crear un universo.
Habitable. Paralelo. Mío.
Esto: “vfewfkhjuiºe27tg m caskjijbh`0ew”,
es un pájaro.
¿Qué es un mundo sin pájaros? Y esto: “º1qwsdfgvbn m”, un árbol.

En fin, fabrico cosas, he inventado el vacío absoluto en las grietas,
para que no crezca el amor como una mala hierba.
Las paredes se quedan, dormidas
-como esas princesas de cuento de hadas-,
hasta que un beso las despierta.
No se acuerdan de nada.
No hablan de nadie.
Sólo son paredes con cuadros de vacas colgando de un clavo.

Y sin embargo emprendo un largo viaje, hacia ti, en este mismo instante.
A olerte la melena de tormenta y tifones;
a morderte en el cuello hasta que te derrames;
a subirme a tu espalda como una lagartija;
a bajarte las bragas con los dedos del pie.
Mojarme de ti,
Purificarme en tu apetito,
y caer,
muerto
a tus pies.