31 de julio de 2013

Abre todas las ventanas


Ningún poema te abrazará nunca como yo.
Ni siquiera el susurro de los términos “rosa”, “acorde”, “corazón”,
se acercarán tanto a tu piel como mis labios.
Pero para cuando acabes de acertar cada palabra
te sabrás de memoria que te amo.
Que me amarras a puerto con tus manos.
Que en tus ojos hay niebla.
Y en la niebla, caballos.
Que cuando me quedo a dormir entre tus tetas
escucho como un sioux tu enorme corazón
haciendo pum pum pum como un reloj.
Que te orbito, buscando, como un girasol,
tu luz.


30 de julio de 2013

Porque hueles a tierra mojada


¿Que si lo dejaría todo por ti?
No dejaría a klein-mi osito de peluche-.
Y olvídate del verde, del azul, del amarillo...los colores,
de ahora en adelante se comerán así,
con los dedos,
y la luz,
podrá tocarse. Como copos de nieve cayendo por la espalda.

O aventurarse al estado gaseoso o morir de una manera rutinaria.
Como cualquiera.
Ni quiero que haya un final del camino.
Lo que quiero es andar.
Si tú quieres, contigo.

El caso es vivir.
Vivir de verdad.

Como un brote de trigo.

25 de julio de 2013

The bride


Cada once mil seiscientos quince años millones de crías de anillos medusa emergen a la superficie desde sus nidos a miles de kilómetros de profundidad en el océano, para alcanzar la orilla con el único objetivo de encontrar una princesa coliflor y desposarla con un sapo de charca. De entre la ingente masa de estos extraños artilugios marinos sobre la playa sólo uno sobrevivirá-mientras todos los demás morirán en la arena buscando deseperadamente un dedito donde ponerse a esperar, ilusionado, el día de la boda-, convirtiendose así en un tesoro único y de un valor incalculable.
Es por eso que la prometida, es de pronto dotada del hábito de soñar despierta en la medida en que aprecia con el paso de los días cómo el anillo parece susurrar, y así (de pronto, en un estado de embriaguez emocional parecido a encontrarse la bicicleta roja el día de reyes bajo el árbol o más bien como estar orbitando todo el tiempo sobre un eje imaginario), se va tiñendo de colores que nunca antes nadie había visto, y se pone a brillar, como una lamparita de queroseno y a decir en voz bajita: “Vente a vivir a mi zapato”.





23 de julio de 2013

Yo no te dije que fuera trapecista


Porque ondeamos al viento como una bandera.


Porque nunca tiras las bolsas de plástico.


Porque no soy capaz de hacer dos cosas a la vez si pienso en ti.


Porque espero no tener que usar nunca más el llorador intergaláctico.


Porque eres lo que comes.


Porque me gusta regalarte zapatillas.


Porque estamos ahorrando para mirar la luna juntos.


Porque te veo en todas partes.


Porque contigo...





Al final de todo esto, se escucha el mar (exactamente en la palabra muy)


En veintisiete segundos que ha tardado el semáforo en ponerse en verde para los peatones me ha dado tiempo a encender un cigarrillo; mirar tres culos; ver una hojita caerse de un árbol; inventarme que si todos los niños del mundo se pusieran de rodillas a la vez Pocoyó se liaría a hostias con los líderes de las grandes naciones y acabaría de una vez por todas con su maquiavelico plan de cambiar máquinas por hombres hasta la total desolación de la especie humana con el único fin de satisfacer sus millonarias necesidades. En veintisiete segundos me he acordado de cómo mi padre con un sólo brazo me alzaba de la oreja por malo malísimo hasta que ni de puntillas tocaba el suelo y sólo entonces, y a mi pesar, confesaba que había sido yo y sólo yo sabía donde estaba la tableta entera de chocolate negro: aquí papá, en mi barriguita.
En la cara de gilipollas que tiene Rajoy. Y que qué culpa tiene el hombre.
He pensado en cómo me haces el amor a contrapelo. Sobre la punta de alfiler. En los cuchillos.
En Bernardette. A veces pienso en Bernardette.
En que hubo una época en mi vida en la que llevaba colgadas del cuello cadenas de oro como si fueran orejas. Otra en la que tenía el pelo largo como Rabrindanat Tagore o casi era un vikingo con trenzas en la barba. La vez que fui a Nepal sin moverme de una silla. Los viajes en tren, interminables. A ningún sitio. Y huir hacia delante.
Veintisiete segundos y la chica del anuncio en los cristales de la cabina telefónica abriendo la boca para decirme “Hey tú, chico, ¿tienes fuego?”
Hasta he compuesto una canción:
“Lo eres todo para mí (coro de voces latinas al son de unos timbales)
o no eres ná (trompetas, todas las trompetas)
y me sobras y me faltas (redoble)
(Repetir)”.
Veintisiete segundos y los átomos de todas las cosas con volumen vibrando como cuerdas de violines; los polos magnéticos del planeta ejerciendo sobre la masa toda su fuerza, hasta torcer la compostura de las raíces, de los faros de los coches, de los paraguas; el eco de los insectos bajo la ciudad subiendo por las alcantarillas; las puertas del bus abriéndose y cerrándose...
En que siempre que me pongo al teléfono lo primero que digo es “¡qué pasa!”.
En que últimamente, hasta ti, yo era un pez naranja viviendo en la taza del váter.
En que la gente me contesta: “No pasa nada”.
En que nunca pasa nada.
En que la vida es una mierda.
En que la vida es maravillosa.
En que qué es la vida.
Joder.
Joder.
En que estoy harto de comer latas de albóndigas.
En Alfredo, el hijoputa de Alfredo que supo vivir de maricón en los tiempos de Franco y morirse cantando un soul de Aretha Franklin.
En que que estoy creciendo, que me siento las ramitas salir de los tobillos y los brotes por la espalda y las briznas.
En veintisiete segundos me he asegurado de que todo gira a mi alrededor. La maquinaria perfecta del planeta se mueve como una enorme mole intergaláctica bien engrasada, como el motor gráfico de un videojuego de última generación, como un reloj de cuarzo.
Pienso en que si alguien en una conversación no utiliza los términos “Nebulosa”, o “Alquimia”, no me interesa demasiado.
En que cuando digo te quiero, digo no te necesito. Digo: te quiero.
En que soy un caballo.
En cómo me gustaba ver danzar la bailarina rusa de la caja de música de mi madre.
En que lo bonita que estás cuando te aparto el pelo de la cara.
¿Sabes lo que es bonita? Mejor que guapa. Guapa es la Garbo. Tú-eres-bonita.

Veintisiete segundos. El árbol donde fumé el primer cigarro.
Veintisiete. El primer número de Spiderman.
Mi cabeza llena de cosas.
De cosas horribles y de cosas bonitas. De cosas de cosas y cosas. De muchas cosas. En todos los semáforos del mundo.

Cuando he llegado a la otra acera te he abrazado, muy, muy fuerte.


22 de julio de 2013

Me he gastado una pasta en el psicólogo


¿Qué eres que me pleno?
Tan sólida tú y tan convincente
como un árbol en mitad de la autopista.
¿De dónde floras?
¿Nos conocemos?
No te vi en el infierno.
Tampoco tienes alas.
Ni veo branquias.
¿Hablas mi idioma,
o en serio que el amor llevaba fresas y azúcar en el borde?
¿Y cómo flotas?
¿Y por qué comes sólo regaliz?

Ya me imagino, que tan lejos, sea en la palma de tus manos.


16 de julio de 2013

Sniper


La primera vez que la vi llovía que te cagas. Y entré a tomar café. Creo que llovía tanto sólo para que la conociera, porque el café que me puso era una mierda, y como ya no podía irme de allí sin saber como se llamaba, pedí agua. Con gas.

“-Me llamo Claudia ¿Y tú?”

“Yo me llamo daría un huevo por estar a un centímetro de ti. Y a menos, los dos”, pensé.
Quise decirle que era la mujer más bonita de todas las mujeres bonitas del reino de las mujeres bonitas de Bonitilandia que había visto nunca. Quise decirle que me daba igual si estaba casada o no, si era lesbiana, heroinómana, si se iba a morir de una enfermedad terminal, si estaba con la condicional, si tenía siete hijos, quise decirle toma, el mando de la tele, el último yogur de la nevera, mi Playstation, quise decirle amor, y dije Pablo.

Y ya no he dicho nada más en cuatro meses.
Vengo todos los días. Aunque no llueva.
Siempre pido café.
Siempre me pone una mierda.


Cosas que hacer con una coliflor un día de playa


Por ejemplo, recibir una carta:

Carta de chica bonita a chico malo
Vivir sin relojes:




Buscar conchas en la arena:




Cruzar un puente:




Jugar a ver monstruos en las nubes:




Salir de un agujero:




Creer. En todo. Siempre. 




Montar a caballo:


 


Navegar:




Encontrar una estrella de mar,




el viento,




el puto equilibrio,




y ser fiel a los sueños:











13 de julio de 2013

Velocidad de crucero


Ayer precisamente al saludar al dueño del restaurante indio, quién sabía que el tipo que tenía al lado iba a llorar en menos de cinco minutos:

“-¿Y qué tal?

-Ya sabes, bien-le dije a Saddi- mucho curro y pocas papas.
Pero me alegro. Hacía falta.”

Y entonces habló el tipo de al lado:

“-¿Que te alegras de como está la cosa?”

Si quieres hacer una tortilla tienes que romper algunos huevos. Todo el mundo sabe eso.

“-Pues sí, ¿no crees, que nos estábamos convirtiendo en monstruos? Cuatro televisores, dos neveras, tres cuartos de baño, una segunda residencia, dos coches, y entre otra muchas cosas la extraña sensación de que uno lleva mintiendo toda la vida cuando lo que de verdad está deseando hacer es tener otra vez quince años y oler la rebeca de hilo de la niña más bonita del barrio y con sólo tres pesetas en el bolsillo pasar toda la noche en el cine de verano dejando que te piquen los mosquitos sólo para que ella te agarre de la mano.

-Pero es mi dinero.

-Pero es mi opinión.
La gente se está echando a la calle a levantar la voz por cosas muy bonitas. ¿No notas más unión? ¿No hay menos diferencias?

-Los ricos son más ricos, los pobres son más pobres...

-Un día todo comenzará de nuevo. Lo sé.

-Y otro volverá a ser como ahora.

-Pero antes de pudrirse será como una flor. Una flor que se abre. ¿No lo hueles? Volvemos a ser seres humanos.

-Está bien eso que dices, sabes, pero, tengo tres hijos, las cosas, están mal y, ¿a quién le importa nada? Te entiendo chico pero las cosas no funcionan así.”

Y entonces me miró de arriba abajo.

Pensé siete segundos.

Tenía la camisa mal planchada. Dos rayas en en cada manga. Un clásico.
Un llavero de un Audi colgando del cinturón. Uno grande.
La nariz despellejada de meterse cocaína.
El anillo de casado mate de los años.
Una rodaja de limón en el quinto cubata antes de las siete de la tarde.
Y ningunas ganas de volver a casa.

Y entonces le miré yo. De frente. Por supuesto le ofrecí un cigarro.

“- A los pobres, la mujer nos da un beso cuando llegamos del trabajo.”

Después del silencio, mientras me iba, pude escuchar como una gota de trescientas toneladas le caía en el polvo del zapato.

Así es como suena la revolución, cuando recién la estamos comenzando.


12 de julio de 2013

Me apuesto la vida a que me amas


Y llega.
Y quédate.
Y aunque parezca lo mismo, no te vayas.

Si tienes algo que decir, dímelo ahora,
ahora que todavía palpitamos.
Ahora o nunca amor porque el futuro,
no se construye sobre arena
como un castillo a pie de playa.

O calla para siempre. Como los muertos.

Porque si dentro de cien años tienes algo que decirme que no hayas dicho ahora,
jamás volveré a confiar en ti.

¿Sabes cuál es la diferencia entre una coliflor,
y una princesa?
Que la primera huele a quince metros,
y a las princesas,
no se las ve venir.

Tú y yo ya sabes somos, dos pájaros heridos.
Pero imagina juntos-es la palabra-,
cuánto.

Soy valiente sin ti, cuando me enfrento al solo de trompeta,
de mi asquerosa vida de pirata,
de mis barcos cargados de tesoros,
de tormentas que azotan mi llanto en cualquier parte.
Del eco.

Contigo soy, sin duda, un suicida.

¿Donde viste más amor?


11 de julio de 2013

Qué hacer si una chica bonita te dice a los diez días que quiere casarse contigo


Yo en mi almohada escucho pio píos. No siempre. A veces. Y a veces salgo a buscar por la ventana en el cielo pajaritos a las tres de la mañana, y no veo más que coches aparcados y farolas. Ni un solo ave. Ni un fa menor ni una pluma en el aire; y sin embargo, cuando vuelvo a acostarme están ahí, cantando a solfa, como si mi cabeza fuera un nido o una bonita tarde de verano. Así que es imposible con tanta desbandada y tanta cría abriendo el pico y tanta perorata de jilgueros molestando a lo Gustavo Adolfo Becquer, consultar nada, y me duermo con las ganas de saber si de verdad existen las señales y esa flecha tan grande con tiza en la pared es la ruta más corta al fondo de los mares, en lo profundo, donde el silencio abraza el alma de los hombres.
Pero en realidad no tengo dudas, tengo miedo, de que los sueños se hagan realidad.

Aunque diré que sí. Porque es ella, y no otra, quién sabe dónde estoy dentro de mí.

Y ni yo sé dónde es eso.

Por eso y porque los microondas en vez de ti ti ti dicen te-qui-e-ro; porque me regala canciones bonitas por teléfono mientras va conduciendo-con dos cojones, sin miedo a la vida-; porque me deja ser idiota; porque la dejo ser estúpida; porque estaba guapísima con su vestido rojo esta tarde en mis brazos; porque me compra cosas caras que no necesito para nada; porque nunca había mirado el horizonte con alguien que tuviera papeles de psiquiátrico; porque a los dos nos gustan las esdrújulas; porque me he quemado un dedo con la plancha; porque ayer me abrochó los botones de la camisa; porque follamos; porque siempre follamos, aunque parezca que sólo nos miramos a los ojos.

Entre los dos sumamos mil doscientos quince años, criando mariposas en las tripas.

10 de julio de 2013

Yo también sé jugar sucio


-Marilú...

-¿Mmmmm?

-¿Te gustaría hacer las paces?

-Prefiero torturarte. Pero siempre es agradable ver como haces progresos.

-Creo que he encontrado el equilibrio.

-Interesante.”


Llevo toda mi vida buscando. He encontrado cosa parecidas. Pero se han disuelto ante mis ojos como un terrón de azúcar en una taza de café y he tenido que seguir mi camino con las manos vacías y el corazón apuntalado como una casa vieja a punto de caerse, siempre a punto de rendirme, siempre con las manos vacías y el norte tan lejos que a veces el norte sólo era una palabra como otra cualquiera.

Y ahora llegas tú y dices que me quieres.
Que me has encontrado.
Que soy un cuadro por encargo.
Que un día me soñaste.

Y me pregunto si, es que la vida me sonríe, o es que me lleva colgado de llavero.

Te voy decir una cosa, Universo, ten cuidado conmigo, porque esta vez va en serio lo de que va a haber sangre. Si la jodes, apagaré la luz de todos tus planetas con mi ira. Seré tu pesadilla. Juega con otro a quitarle el caramelo como a un niño .

Estás advertido.

8 de julio de 2013

Temblabas


Un día me dirás, eres preciosa y te amo.
Pero no seré preciosa siempre. ¿Qué harás tú?

No quiero que esto sea sólo así.
Quiero que recicles.
No necesito cosas grandes, si no muchas pequeñas.
Crece conmigo, como un fruto,
y cáete del árbol.

Hablemos de cosas importantes:
no necesitas ganarme las batallas, ya, soy tuya.
Fui yo quien te habló de caracolas,
y burló la frontera entre este mundo, y tú.

Yo seré tu espada amor, cuando llegue mañana.


4 de julio de 2013

¿Cuantos voltios tiene esto?


¿Se puede ser feliz sin ilusiones?
Si: comiendo mucho chocolate.
¿Y sin follar?
Menos; pero se puede.
¿Sin una lavadora marca Artrom modelo Citrus serie C de carga superior?

Pero no se puede vivir sin ser un loco.