11 de marzo de 2014

11M: Como montar en bicicleta


Bepo se prende a mi falda de flores amarillas,
como una lagartija al sol de las paredes blancas:
“¿Cuándo vuelve papá?”

Su paciencia finita no entiende que “Nunca” es para siempre,
y yo, que agoté los sinónimos todos de la palabra muerte,
no soy capaz si no de, darle vueltas y más vueltas a la sopa,
con una cuchara que jamás saldrá del plato.

Con esos ojos grandes que me excavan,
mi Bepo me duele hasta en los huesos.
Me duele más y peor que las noches que paso,
todavía,
ordenando cajones ordenados,
oliendo ropa suya, buscando un pelo en el lavabo,
hablando con las plantas del balcón del martes que,
enseñé a Bepo a montar en bicicleta,
y de que Bepo,
aún no lo ha olvidado.

Porque montar en bicicleta, nunca se olvida. Y nunca, es para siempre.
Como el 11 de Marzo.
Será porque será como montar en bicicleta, digo yo.
Si no, será porque aquel día, 
los trenes, se comieron a la gente.

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