20 de marzo de 2014

La meticulosa órbita de una espora celeste


La belleza no existe. ¡Prrffffffff!
La vida es una mierda.
Todo es poco. O de mentira o simplemente, ya, no te hace falta.

Existen los soldados, los pecados capitales, ese tipo de tipos,
que van por ahí violando a las niñas.
Existen los imperios.
El todo por el oro. A cualquier precio. Existe Sodoma. Existe,
el estómago vacío y la tiña y el paludismo.
Existen los volcanes. La mala suerte.
El tío que inventó las bolsas de basura.

Ahora me callo. Cuando termine. 

Y después voy a besarte con los ojos cerrados. Para que dios me perdone, por no poner la otra mejilla.
Con los ojos cerrados y mi lengua dando vueltas en tu boca.
Y olvidar quince segundos que soy civilizado.
Quince segundos de nudos en la lengua. De nudos tuyos. De saliva. De estar a salvo.
De escuchar los violines y un gato en el tejado.

Aunque sólo sea porque tú, haces que las cosas merezcan la pena.
Sólo con un beso. Con los ojos cerrados.Y de pronto la vida se llena de adjetivos.
No alcanzo a imaginar como sería si...

¿Follamos?

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