12 de marzo de 2014

Te quiero pero


Ciño la retina y así, trabado a tu talle- “cobarde..”, a tu amparo- “cobarde”-,
amaino en tu cuello por fin y me quedo a vivirlo
-a salvo, sin ruidos-,
a dar vueltas contigo como una taza de café capuccino
dentro de un puto microondas, y me adviertes de que amar,
nunca es suficiente.
De que hacen falta manos.
Y un pájaro que cante.
Aprender a quererse como hormigas. Aterrizar.
Que el amor no se dice. Que sólo ocurre.
Que no hay un cuánto. Que para siempre es demasiado, jugar con fuego,
morir en el intento. Dejar que pasen, a nuestro lado,
tantas cosas hermosas mientras tanto.

Que hoy.

Si aún sigues aquí. Si sales ahí afuera, ahora,
a ganar las batallas por mí.




No hay comentarios:

Publicar un comentario