14 de abril de 2014

Blanco no, transparente


Y entonces le digo:
¿Qué prefieres,
que te baje la luna,
o que te suba las bolsas de la compra?”.

¿Ser una zarina y cruzar los charcos con mi abrigo de alfombra,
o que te coma el coño en el ascensor?

Ya sé que no rima, joder.
Pero te necesito viva.

Y si sigues llorando como en los cómics de manga,
se te me vas a deshojar, viejita.
Mira cuántas canas.
¿No era esta nuestra era? ¿Sin relojes ni marcas en la cara? ¿Sin galones? ¿Sin medallas?
¿No hemos perdido suficiente? Las piernas y los brazos, la sonrisa...¿no hemos perdido tantos barcos?
Dime, amor mío, si aún te quedan fuerzas para empezar otra batalla.

Ya sé que soy un cabrón.

¿Y tú qué eres? ¿Em em em?
¿El programa madre de la puta vida?¿La placa base?
¿Doña perfecta la tocacojones que ella todo lo hace bien y yo todo lo hago mal?
¿Eres dios? ¿Un enorme ombligo?¿Eres el puto universo?
¿Por qué metes un león en tu casa?
No eres Michael Jakson.
¿O sí?

¿Sabes qué eres...?
La mujer que amo.
La que no necesita lavarse la cara con agua bendita.
¿Sabes qué eres?
El calor de mis noches. Mi mantita. Mi postre.
Mi canción favorita de Alan Parsons Projet.
Una puta droga.

Hija de puta. Que eres una hija de puta.

Anoche escuché piar los pájaros detrás de la ventana.
Pio. Pio.
O no nos queda tiempo que perder.
Por eso estoy desnudo.
Por puro amor. Toda esta polla es puro amor.
Los pájaros dijeron que harías eso.
Cerrarte como una puerta.
Poner esa cara.
Morderme si me acerco.

Das mucho miedo.

Por eso llevo puesto el crucifijo de la primera comunión.
Si me muero, quiero ir al cielo.
Con Bob Marley,
y alquien que sepa decir te quiero,
bonito como Pablo Milanés.
A ese cielo.

Allá voy. A dejarme matar por tu boca.